Mi experiencia en el programa Sherpa ha supuesto una nueva semilla de aprendizaje, un viaje a lo emocional que conlleva detener el reloj para conocerse a uno mismo conociendo también a los demás; dedicarle tiempo a decidir dónde quieres poner el foco, a aprender a desaprender, a reiniciarte, a trabajar en equipo, a compartir vivencias que te hacen mejor persona, formarte con la experiencia de los que ya saben lo que hay ahí afuera y, aun así, seguir queriendo salir a ganar. Todo en un tiempo comprimido, aprovechado al máximo, que se pasa volando y que recordaré con cariño, tanto por el equipo de formadores que hay detrás como por el grupo de compañeros con el que he compartido esta experiencia. De todos he aprendido un montón y espero seguir aprendiendo. ¡Gracias a tod@s!